ALEGRAOS

Esta es la noche del gozo, de la consolación, del corazón que se llena de razones para la alegría. De hacer memoria de todos los momentos que a lo largo de nuestra vida ya han sido resurrección. ?sabemos que pasamos de la muerte a la vida cuando amamos a los hermanos.? Y momentos de sentirnos amados por nuestros hermanos ya hay muchos. Vamos sintiendo que el Señor a lo largo de nuestra vida ya nos ha regalado experimentar la Gloria. El sentirnos encajados, el sentirnos felices. Cuando lo que deseamos y lo que vivimos se identifica. Esa experiencia es la que le hace decir a Pedro: ?Que bien estamos aquí?. Hagamos tres tiendas, que se pare el tiempo. Nosotros nunca hemos sido olvidados, en el corazón de Dios, Como Jesús nunca ha sido olvidado de las manos del Padre. Dios viendo la confianza radical de Jesús, su fidelidad, su entrega su generosidad le da el beso dado de Vida. La vida a Adán, nuestro primer padre le llego por un beso, por un soplo de aliento divino. Dejo de ser materia inanimada, de ser puro límite, dejo de ser barro y cobró vida, así lo narra el Génesis. La vida a Jesús resucitado la vino por un beso renovado. Por el sí radical de Dios Padre a esa vida humana vivida con tal calidad de amor que se identifica radicalmente con ella. Este es mi hijo amado, el que no ahorra, el que no calcula, el que ha optado por liberaros de lo que os mantiene como esclavos toda la vida.

Anular con su muerte al que controlaba la muerte. Esa es la alegría pascual. Quien controla la muerte es el miedo. El miedo que nos hace sentir como pérdida, como disolución de nuestro propia ser el darnos. Jesús con su donación radical nos muestra como al darse, al confiar, al invertir la vida por los demás, no pierde vida, sino que la gana la multiplica. Entremos en esa dinámica de entrega que es la garantía de resurrección. El amor no pasa jamás y cuando nosotros convertimos nuestra vida en una generosa entrega, estamos ya convirtiendo en eternidad nuestra existencia en el tiempo, en la historia. Jesús resucitado lo primero que hizo fue agradecer. Te doy gracias Padre. Y lo segundo confiar, ratificar, la muestra de confianza en aquel que nunca nos abandona. Lo segundo es anunciar, regalar a los demás es buena noticia, que expulsa el temor, que lo exilia de nuestras vidas. Llamados a vivir en una confianza total, no en el miedo, sino en la gloriosa, libertad de los hijos de Dios. Libertad de nosotros mismos, de nuestros caprichos y deseos. Y libertad resucitada de los demás, que no nos hace ser dependientes de ellos, ni esclavos, sino compañeros de camino.